Adolfo Domínguez encara una nueva era tras el cese de su CEO y con su presidenta concentrando el poder: «Estamos muy ilusionados con lo que viene»

Una nueva era se aproxima en Adolfo Domínguez.

La publicación de sus resultados anuales han servido como marco para un giro de guión en la compañía gallega: el cese de Antonio Puente Hoces, actual consejero delegado de la firma.

El poder se concentrará ahora en su actual presidenta ejecutiva, Adriana Domínguez, quien asumirá la totalidad de las funciones, según ha comunicado la empresa este jueves a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

«Hemos clausurado una era con Antonio en la que hemos puesto la empresa en beneficio neto, que es donde estamos ahora», ha explicado la presidenta en la rueda de prensa posterior respecto a la salida del que ha sido CEO de la compañía durante 8 años.

«Le agradecemos que haya estado todo este tiempo con nosotros. Estamos seguros de que le irá bien y a nosotros también», ha incidido.

Todo lo nuevo que venga, ha continuado, crecerá por encima de estos cimientos. La encargada de seguir poniendo piezas será Adriana Domínguez, quien ha insistido que «no hay un cambio en la estructura», en parte porque el rol de CEO era compartido junto a Puente Hoces.

En este nuevo horizonte no estará sola. La firma ha anunciado la incorporación de Íñigo de Llano como nuevo director general. Será el encargado de dirigir la gestión diaria de la compañía. No es un desconocido: se trata de un alto cargo de Inditex, donde ejerció, entre otros cargos, como director internacional del grupo gallego en Europa. 

Es, precisamente, esta llegada la que más hace palpable los nuevos vientos de la compañía: «Tenemos la suerte de contar con una persona que viene de nuestro mismo sector, de una empresa que es líder en el mercado y que es especialmente clave en la parte de rentabilidad, con lo cual yo creo que toda mejor práctica será muy bienvenida».

Una clave económica, la de la rentabilidad, que, sin embargo, ya es una evidencia en la empresa orensana, que ha registrado un beneficio de 900.000 euros en 2024, un 24,4% más. También lo ha sido su facturación, la más alta en la última década: 135,5 millones de euros, lo que implica un avance del 7,8%, con crecimientos en todos los mercados.

No obstante, hay cosas por hacer y en la empresa lo saben: «Ha sido un ejercicio con muchos retos a nivel geopolítico y de logística. Ahora encaramos un próximo año en el que queremos mejorar todo esto». Prueba de ello es su margen bruto, situado en 76,6 millones de euros e impactado, precisan, por el aumento de los costes logísticos de una cadena de suministro cada vez más compleja por los movimientos geopolíticos

En cualquier caso, para la directiva, este ejercicio —y, especialmente, los que están por venir— son la prueba evidente de la resiliencia del grupo y de la madurez de ciertos mercados que crecen, pero cada uno «a su tiempo». La empresa dispone de 371 puntos de venta y presencia global en 51 países.

«Hemos saneado la empresa», ha insistido la máxima directiva de la compañía. Es esta base, la de haber mejorado y seguir haciéndolo, la que supone un folio en blanco para Adolfo Domínguez:  «No podemos precisar mucho más, pero estamos ilusionados con lo que viene». 

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