Muchos trabajadores a veces no se le presta la atención debida a su nómina, ya que lo que más interesa es que tu empresa te pague en tu cuenta el salario que has ganado por el trabajo que has realizado. Sin embargo, este documento, también llamado recibo de salarios, es más importante de lo que piensas. Se trata de un archivo oficial en el que se detalla la retribución y las deducciones legales aplicadas. Pero no todo el mundo sabe cómo comprenderla y detectar errores, además de conocer tus derechos y justificar tus ingresos frente a entidades financieras o la Administración.
De qué se compone una nómina
La nómina es tu documento oficial, entregado por la empresa al trabajador por cuenta ajena cada mes, con el detalle de lo que has ganado y lo que te retiene según la legalidad. No solo te refleja el líquido a percibir, sino que te muestra todo el desglose, desde el salario bruto, las cotizaciones, las retenciones fiscales y las aportaciones a la Seguridad Social. Toda esta información viene agrupada en distintas secciones.
Encabezado: los datos imprescindibles
En la parte superior de la nómina vas a poder encontrarte con los datos identificativos, tanto del empleador como del empleado. En el caso de la empresa, te vas a encontrar con el nombre, CIF, domicilio fiscal, centro de trabajo y código de cuenta de cotización a la Seguridad Social. Por su parte, del trabajador (es decir, tú), verás que tiene tu nombre, NIF/NIE, número de afiliación, categoría profesional, antigüedad, tipo de contrato y periodo de liquidación.
A veces puede incluir alguna información más, como una identificación de tu contrato, grupo de cotización o centro donde trabajas.
Devengos: el salario bruto desglosado
La siguiente parte de la nómina son los devengos, es decir, el total de ingresos a los que tienes derecho como trabajador antes de que se apliquen las deducciones. Dentro de los devengos puedes distinguir:
- Las percepciones salariales. Aquí encontrarás el salario base, complemento por antigüedad, pluses nocturnidad, turnicidad, productividad u horas extras.
- Las percepciones no salariales, como por ejemplo las dietas, indemnizaciones, gastos de transporte o cualquier otra retribución. Estas no generarán cotización ni tampoco una retención fiscal.
- La retribución en especie. Esta no puede superar el 30 % del salario bruto y ejemplos de ella son el seguro médico, guardería, tickets restaurante…
- Las pagas extras. En caso de que no te las prorrateen, aparecerán desglosadas como dos ingresos extraordinarios, una en junio o julio y otra en Navidad.
La suma de todos estos devengos sería tu salario bruto, es decir, lo que le cuestas realmente a la empresa.
Deducciones: lo que se resta antes del pago
Una vez se obtiene el salario bruto, hay que aplicarle las diferentes deducciones, es decir, hay que restarle una serie de conceptos para saber exactamente lo que te va a ingresar tu empresa. Estas son:
- Las cotizaciones a la Seguridad Social. En el caso del trabajador, estas son contingencias comunes (4,7 %), desempleo (1,55-1,6 %), formación profesional (0,1 %), Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) (0,12 %) y horas extras base. En el caso de la empresa, esta se hace cargo del 23,6 % de las contingencias comunes, el 5,5 % de desempleo (si es un contrato indefinido) o el 6,7 % si es temporal; el 0,2 % del Fondo de Garantía Salarial (FOGASA); el 0,6 % de formación profesional; el 0,58 % de Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) y, según la actividad de la empresa, entre un 1,5 y un 7,15 % de contingencias profesionales (accidentes de trabajo y enfermedades profesionales).
- La retención del IRPF, que se hace según una tabla progresiva. No es una cantidad fija, ya que dependerá de la situación familiar de cada persona.
- Las deducciones extras, como anticipos, embargos, seguros privados, sindicatos, etc.
Bases de cotización y IRPF
Tras el apartado de las deducciones, en la mayoría de las nóminas suelen aparecer las bases de cotización y de IRPF. En la primera se aplica un porcentaje para calcular cuáles son las aportaciones a la Seguridad Social. Por su parte, en la segunda, se tiene en cuenta el importe anual neto fiscalizable tras las deducciones.
Todo esto tiene más importancia de lo que piensas, puede servir como referencia para la declaración de la renta.
El líquido y las firmas
La nómina termina con un apartado en el que se refleja cuál es el neto a percibir, es decir, qué es lo que queda de restar el salario bruto de las deducciones que se te aplican. Además, en muchos casos se incluye el lugar de emisión, número de página, si se incluyen pagas extras prorrateadas o estas van aparte.
Los errores más frecuentes al revisar una nómina
Casi el 70 % de los trabajadores no revisan la nómina, sino que solo se fijan en el líquido a percibir y en que case con lo que la empresa te pague en tu cuenta. Pero es un gran error, puesto que podrían cometerse errores (aun cuando las nóminas sean hechas por ordenador).
En general, uno de los errores más habituales es errar a la hora de asignar la categoría profesional y/o el grupo de cotización. Esto puede ser un despiste, pero también puede ser hecho a propósito para pagar menos.
Por otro lado, tienes la antigüedad y los complementos variables. Si estos no aparecen, entonces te estará faltando una parte de lo que te tiene que abonar la empresa.














