Autónomos y pymes deberán vigilar de cerca lo que hacen los ‘influencers’ que recomiendan sus productos

El pasado 1 de octubre entró en vigor en España el nuevo Código de Conducta sobre Publicidad con Influencers. Esta norma obliga a que toda colaboración comercial en redes sociales, contratada por autónomos y pymes para promocionar su producto o servicio, esté claramente identificada como tal. Tanto si se paga con dinero como si solo hay una entrega gratuita de producto.

Esto implica un cambio para los autónomos y pequeños negocios que utilizan este tipo de acciones como parte de su estrategia de marketing. A partir de ahora, si trabajan con estos creadores creadores de contenido, tienen que asegurarse de que la publicación lleva de forma visible y entendible la etiqueta de publicidad. So pena de pena de exponerse a sanciones administrativas, reclamaciones ante organismos de autocontrol o incluso multas de hasta 30.000 euros en casos graves

Y es que no se trata solo de una recomendación: las empresas que participen en campañas que incumplan las normas también pueden ser consideradas responsables. El código exige a los anunciantes vigilar que el influencer respete las reglas y aplicar controles antes y después de publicar.

El contenido que publiquen los autónomos debe etiquetarse como publicidad de forma clara y visible

El nuevo código exige que todo contenido publicitario se marque como tal. Tras la entrada en vigor de la nueva norma, ya no vale con poner hashtags vagos del tipo #colab o #ad. La nueva norma recomienda usar frases claras como Publicidad o Colaboración pagada. Y estas deben colocarse al inicio y ser fácilmente visibles.

Es más, cada publicación debe etiquetarse, incluso si es una repetición en otra red. No basta con hacerlo solo en el primer post. Y también se regulan casos como el uso de menores o la aplicación de inteligencia artificial en los contenidos. En ambos supuestos, se exige advertir de forma específica para evitar inducir a error al consumidor.

El nuevo marco recomienda firmar contratos que reflejen de forma expresa los compromisos de ambas partes. Esto incluye la obligación del influencer de marcar correctamente la publicidad y de permitir una supervisión previa por parte del anunciante.

El contrato también puede incluir cláusulas sobre derechos de imagen, duración del acuerdo o penalizaciones si no se cumplen las condiciones pactadas. Para los pequeños negocios, esto permite mantener el control sin depender solo de la buena voluntad del creador.

Existe incluso un certificado gratuito para influencers que superen un curso básico sobre normativa publicitaria. Aunque no es obligatorio, puede ser útil exigirlo como garantía adicional antes de iniciar una campaña.

El autónomo o la pyme responden también si el contenido no está correctamente marcado

Uno de los puntos clave del código es que la responsabilidad es compartida entre el influencer y el negocio que se anuncia. Si una publicación incumple las reglas, el negocio también puede ser señalado como responsable, aunque no haya intervenido en el mensaje.

Esto se aplica incluso en los casos en que no hay pago en metálico. Si se ha entregado un producto, servicio o experiencia a cambio de visibilidad, se considera igualmente una colaboración comercial.

Por eso es tan importante establecer un control antes de la publicación y supervisar que el contenido cumple con lo acordado. El código anima a las empresas a documentar instrucciones claras y guardar pruebas de que se han comunicado correctamente.

Si hay una infracción, se puede presentar una reclamación ante el jurado de autocontrol publicitario. Aunque la norma no tiene rango de ley, marca una referencia clara que las autoridades pueden tener en cuenta.

Las tarifas dependen del alcance en seguidores, el canal concreto y el tipo de acción requerido

Colaborar con un influencer puede costar desde unos pocos euros hasta miles, dependiendo del perfil. En Instagram, se usa como referencia una media de 100 euros por cada 10.000 seguidores, aunque la cifra puede subir o bajar según el caso.

Los micro y nanoinfluencers, con menos de 50.000 seguidores, suelen cobrar entre 50 y 500 euros por publicación. Este tipo de creador es habitual en campañas locales y de cercanía, muy atractivas para pequeños negocios.

Los perfiles con más de 100.000 seguidores pueden pedir entre 800 y 5.000 euros, y los que superan el millón alcanzan cifras por encima de los 10.000 euros. En YouTube o en campañas de vídeo largo, los precios son más altos, debido a la complejidad del contenido.

En TikTok, los precios varían mucho, pero también permiten colaboraciones asequibles con creadores pequeños. Un vídeo corto puede costar entre 25 y 1.000 euros, dependiendo del tamaño de la cuenta y del alcance esperado.

El grado de ‘enganche’, el sector y los derechos de uso influyen en el precio final

El número de seguidores no es el único factor que marca la tarifa final. También importa el engagement, es decir, el nivel de interacción que el influencer ejerce sobre su audiencia.

Un perfil pequeño con una comunidad muy activa puede ser más valioso que uno masivo con poca participación. Por eso muchas pymes optan por varios microinfluencers en lugar de un único creador con muchos seguidores.

El sector también afecta al precio: moda, belleza, tecnología o viajes suelen tener tarifas más elevadas. Lo mismo ocurre si se pide exclusividad, uso del contenido en otros canales o más de una publicación.

Todo eso se negocia y se añade al presupuesto final. Por eso conviene tener claro qué se quiere conseguir con la campaña antes de elegir al creador.

Existen herramientas para estimar precios antes de contactar con el creador

Para saber cuánto puede costar una colaboración, hay calculadoras online que proporcionan un rango estimado. Solo hace falta introducir el nombre del perfil y la red social, y ofrecen una cifra orientativa. Estas herramientas funcionan teniendo en cuenta el número de seguidores, el tipo de contenido y la tasa de interacción.

Constituyen una buena referencia para saber si un perfil encaja en el presupuesto disponible. No sustituyen a la negociación, pero ayudan a evitar errores de cálculo. Y también sirven como punto de partida para discutir condiciones con mayor conocimiento de causa.

Incluso hay calculadoras específicas para Instagram, TikTok, YouTube… Y ciertas plataformas españolas ofrecen también este servicio, con datos ajustados al mercado local.

Las agencias facilitan el trabajo cuando, no se tiene experiencia previa

Además de los acuerdos directos a lo que puedan llegar los autónomos o las pymes, existen agencias especializadas que conectan marcas con influencers. Algunas funcionan como plataformas tecnológicas, otras ofrecen servicios completos con seguimiento y asesoramiento.

Estas agencias ayudan a seleccionar el perfil adecuado según el público objetivo del negocio. También se encargan de gestionar los contenidos, controlar el cumplimiento de las normas y medir los resultados.

Jaime Rodríguez

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