Fui mando intermedio durante 30 años: por qué las empresas hacen bien en eliminar esos puestos

Pasé casi todos mis 30 años de carrera tecnológica en puestos de dirección intermedia. Dirigí equipos que creaban y distribuían aplicaciones web y móviles.

Me mantuve intencionadamente en el escalafón de mandos intermedios, donde me pagaban bien y solía trabajar entre 40 y 45 horas la mayoría de las semanas. Así tuve tiempo suficiente para crear un negocio inmobiliario paralelo. Eso me ayudó a conseguir mi objetivo de jubilarme anticipadamente.

En 2024, dejé mi trabajo corporativo y ahora vivo de mis ingresos pasivos inmobiliarios.

Mi jubilación a los 59 años se produjo cuando la industria de la tecnología en general comenzó a eliminar muchos puestos de mandos intermedios.

Grandes empresas tecnológicas como Microsoft, Amazon, Meta y Google han estado tratando de simplificar su estructura empresarial mediante la eliminación de puestos directivos. El CEO de Google, Sundar Pichai, ha dicho que esto es para aumentar la eficiencia, mientras que Andy Jassy, de Amazon, que ha dicho que quiere que la compañía funcione como la «startup más grande del mundo», ha sugerido que la eliminación de las capas de gestión puede reducir la burocracia.

Aunque disfruté mucho trabajando y aprendiendo como mando intermedio, a veces me cuestionaba el valor que estaba aportando a ese nivel.

He trabajado tanto en startups como en grandes empresas

A finales de la década de 1990, desempeñé funciones tanto de ingeniería como de gestión intermedia en algunas pequeñas startups.

Estas startups mantenían una estructura de gestión plana en la que el CEO trabajaba directamente con los colaboradores individuales para tomar rápidamente decisiones clave y entregar productos de software.

Había pocos mandos intermedios y poca burocracia. Este modelo más simple significaba que teníamos menos reuniones programadas y menos obstáculos para crear productos.

En las startups en las que trabajé, todo el mundo se centraba en resolver rápidamente los problemas para alcanzar el objetivo. Tu trabajo y tus futuras recompensas en acciones se basaban en la capacidad del equipo para centrarse y realizar tareas con rapidez.

Los equipos podían elaborar y ejecutar planes con mayor rapidez sin la burocracia de un nivel intermedio de gestión: las revisiones y aprobaciones que los mandos intermedios tienden a supervisar en las grandes empresas a menudo solo ralentizan las cosas.

Cuando trabajaba en puestos tecnológicos en grandes empresas, mi función consistía a menudo en supervisar el progreso y confirmar que los equipos de desarrollo de software cumplían los plazos del proyecto. Era responsable de explicar los retrasos a la alta dirección y recomendar mejoras para evitar futuros retrasos.

Dedicaba mucho tiempo a informar de la situación a mis superiores y a dar directrices a mis subordinados. Después de trabajar en startups, sabía que estas idas y venidas podrían reducirse en un entorno de gestión más ágil.

Mientras trabajaba en empresas más grandes, también me di cuenta de que los feudos empezaban a proliferar debido al gran número de mandos intermedios.

Los feudos, un fenómeno bien conocido en tecnología, son esencialmente grupos de trabajadores aislados que están estrechamente controlados por mandos intermedios. Estos directivos supervisan qué información sobre el grupo comparten con el resto de la empresa.

Me di cuenta de que los feudos a menudo beneficiaban a los directivos. Al supervisar a un mayor número de personas, tenían un mayor valor percibido. 

Sin embargo, desgraciadamente acababan aislando a los equipos y departamentos entre sí, lo que provocaba una duplicación de esfuerzos en toda la empresa debido a la escasa comunicación entre los grupos.

En varias ocasiones, mi equipo y yo nos pasábamos meses creando una nueva solución de software, solo para enterarnos al presentar nuestro trabajo de que el silo de ingenieros de otro directivo ya había creado una similar.

Este es el peor escenario de un feudo de gestión, y tuvo un impacto negativo en la moral. Los miembros de mi equipo se pusieron furiosos porque sus esfuerzos se habían desperdiciado debido a la falta de comunicación.

No me entristece que desaparezcan los mandos intermedios

Me forjé mi carrera tecnológica en los mandos intermedios, por lo que puede parecer extraño que recomiende eliminar el mismo papel que yo desempeñé en su día.

Pero después de trabajar en tecnología durante más de 30 años, he sido testigo de importantes esfuerzos malgastados, resultados duplicados y prácticas de gestión territorial en el modelo tradicional de mandos intermedios más rígidos.

Puede que se produzcan trastornos y cierta confusión hasta que el nuevo modelo funcione por sí solo, pero espero que el aplanamiento de las empresas acabe creando entornos de trabajo mejores y más ágiles.

Deja una respuesta