Las mejores inversiones de la historia: 7 pesos pesados de Wall Street revelan las mejores operaciones de sus carreras

Ningún inversor se convierte en legendario en Wall Street por accidente: lo hace gracias a la suma de un conjunto decisiones inteligentes que se van acumulando en el tiempo.

Por supuesto, eso no excluye los golpes de suerte. Michael Burry podría haber sido un inversor más y no haber destacado si no hubiera previsto la crisis hipotecaria y vendido en corto el mercado inmobiliario. Por su parte, Warren Buffett atribuyó el éxito de Berkshire Hathaway a «una docena de decisiones realmente buenas», incluidas sus apuestas iniciales en Coca-Cola y American Express.

Business Insider ha pedido a siete inversores profesionales que compartan las mejores operaciones de sus carreras y expliquen qué lecciones aprendieron y por qué siguen siendo válidas hoy en día.

1. Rob Arnott, fundador de Research Affiliates

Cuando se produjeron los atentados del 11 de septiembre de 2001, el S&P 500 cayó más de un 7% cuando el mercado abrió de nuevo el 17 de septiembre. El índice de volatilidad CBOE, también conocido como VIX, se disparó por encima de 40 puntos, lo que indicaba el sentimiento inversor de que la bolsa sería excepcionalmente inestable durante el mes siguiente.

Pero el legendario inversor Rob Arnott confiaba en que el mercado se estabilizaría y el índice de volatilidad volvería a bajar. Así que decidió abrir un corto en el VIX con la intención de beneficiarse si el índice bajaba.

El índice siguió subiendo brevemente, sin embargo, y su bróker emitió un margin call, indicando que el nivel de depósito estaba cercano al mínimo y necesitaba, o bien inyectar liquidez o vender algunos de sus activos para poder seguir con su posición corta. Decidió mantener su apuesta e inyectar más capital a su cuenta, aumentando su posición corta en el VIX.

Poco después, el índice cayó rápidamente, pasando de mediados de los 40 a estar por debajo de 20 a finales de 2001, lo que benefició a Arnott.

«Perdí alrededor de un tercio de mi patrimonio en una semana», declara Arnott a Business Insider. «No me malinterpretes, no lo digo en tono dramático. Perdí amigos en ese atentado, así que haber perdido dinero era totalmente secundario. Pero tenía márgenes, y ¿qué hice? Aumenté mi inversión, no la bajé, y recuperé la pérdida dos veces en las siguientes seis semanas», señala.

2. Bob Elliott, fundador de Unlimited Funds

La mejor inversión de Bob Elliott no es exactamente el tipo de operación atractiva que cabría esperar de un antiguo ejecutivo de Bridgewater Associates, el mayor hedge fund del mundo. A no ser que los Valores del Tesoro Protegidos contra la Inflación (TIPS por sus siglas en inglés) te resulten una inversión atractiva.

Durante la crisis financiera mundial de 2008, los rendimientos de los TIPS a 30 años superaron brevemente el 3%, ya que los inversores vendieron estos activos para obtener efectivo mientras la economía se hundía. Dado que los TIPS ofrecen rendimientos reales, es decir, superiores a los niveles de inflación, es difícil encontrar rendimientos tan altos a largo plazo, según Elliott.

Por tanto, cuando vio esos elevados rendimientos sin riesgo disponibles durante un periodo tan largo, se hizo con algunos.

«Son un mercado más pequeño y con menos liquidez, sobre todo en aquella época. Cuando varios inversores no tenían el balance para mantener sus acciones durante la crisis financiera, vendieron TIPS, lo que elevó el rendimiento real. Lo que produjo este fenómeno fue básicamente una restricción de liquidez», explica Elliott a Business Insider. Y añade: «Rendimientos reales superiores al 3%, sin riesgo, son más o menos el riesgo-rendimiento que nunca obtendrías en el mercado».

Años más tarde, cuando los rendimientos reales pasaron a ser negativos, los vendió para hacerse con los beneficios.

3. Jeff Muhlenkamp, gestor jefe de cartera de Muhlenkamp & Company

El Fondo Muhlenkamp (MUHLX) de Jeff Muhlenkamp ha estado en el 3% superior de su categoría en la última media década, gracias a operaciones como la que realizó con la empresa china de Internet Baidu (BIDU).

El gigante de las búsquedas llamó la atención de Muhlenkamp en diciembre de 2020, en gran parte debido a su baja valoración, alrededor de 10 veces beneficios y una rentabilidad por dividendo de entre el 3% y el 4%. No cotizaba muy por encima de los niveles previos a la pandemia, a diferencia de sus homólogos estadounidenses o su rival chino Alibaba.

«Cuando la compramos, se había vendido. La veía como una de las grandes empresas tecnológicas chinas, algo análoga a Google, pero también un poco diferente», explica Muhlenkamp. El inversor apostó por Baidu con la esperanza de que acabara convirtiéndose en una empresa de crecimiento constante a largo plazo.

«Lo atractivo eran las bajas expectativas que la gente tenía de una empresa que generaba mucho efectivo», afirma Muhlenkamp.

Para sorpresa de Muhlenkamp, las acciones de Baidu despegaron poco después de que la empresa anunciara la realización de pruebas con vehículos autónomos. Los gestores de fondos growth tomaron nota y las acciones se dispararon. Muhlenkamp se retiró al cabo de tres meses y obtuvo un beneficio del 93%.

«Mi expectativa era doblar la inversión en cinco años, para mí eso habría sido todo un éxito, pero el mercado me dio ese doble en tres meses», cuenta Muhlenkamp. Su inversión en Baidu es una lección fundamental para los inversores: es posible tener razón sobre una acción, pero por razones equivocadas, o viceversa, si se produce un acontecimiento inesperado.

«Se te ocurre una tesis y tratas de averiguar cuáles son las probabilidades de que se produzca este resultado favorable, desfavorable, o el resultado que creas que se va a producir. Y quizá digas: ‘Vale, creo que es un 70% probable que se produzca este resultado favorable’. En caso de fallar, deberás reflexionar sobre si estabas equivocado con tu tesis o si simplemente se ha producido el escenario del 30%», explica Muhlenkamp

Los inversores deben superar el exceso de confianza, sobre todo cuando resulta tan tentador alardear de las victorias. «Es totalmente posible que tengas una buena tesis, con bastantes probabilidades de acierto, y acabe pasando lo contrario», añade el inversor.

4. Sona Menon, responsable de pensiones en Norteamérica de Cambridge Associates

Sona Menon, responsable de pensiones en Norteamérica y directora de inversiones de Cambridge Associates, supervisa varias carteras de clientes institucionales, incluyendo pensiones, dotaciones, fundaciones e instituciones sanitarias. Su enfoque de inversión requiere maniobrar en todas las condiciones del mercado para que las inversiones duren generaciones.

En un mercado donde la economía sigue siendo algo incierta, y los gestores de carteras están divididos en sus preferencias y estilo, su principal decisión de inversión ha sido añadir un enfoque sistémico y basado en datos.

«El entorno del mercado en los últimos años ha sido de una significativa dispersión de estilos entre la inversión en renta variable de value y de growth. Durante este periodo de tiempo, mis inversiones con gestores cuantitativos han sido un área importante de éxito dentro de mis carteras. Estas estrategias cuantitativas, basadas en modelos, han proporcionado una rentabilidad superior, sólida y constante, con una gestión del riesgo muy controlada. Combinan especialmente bien con gestores de valores más fundamentales, cuyos estilos pueden haber estado a favor y en contra en los últimos años», indica la experta.

5. Bryant VanCronkhite, gestor de cartera senior y codirector del equipo de renta variable mundial de Allspring

Bryant VanCronkhite es gestor sénior de carteras y codirector del equipo especial de renta variable mundial de Allspring. Su mejor decisión de inversión fue una estratégica que abarcó la mayor parte de su carrera: mantener una infraponderación en bancos y una sobreponderación en industriales, concretamente en las carteras de pequeña y mediana capitalización que supervisa. Esto se debe a que ambos sectores se benefician de una coyuntura económica sólida, pero tienen bases fundamentales muy diferentes, con los bancos en desventaja.

Para mantener equilibrada su exposición macroeconómica a la vez que optimizaba la selección de acciones, prescindió de los bancos pequeños y medianos porque tienen menos ventajas competitivas y menos control sobre cómo utilizan su capital, lo que limita su capacidad de crear un valor único para sus accionistas.

«Considero que los bancos son negocios básicos con un control limitado de su propio destino. La exposición macroeconómica de los bancos puede reproducirse en el sector industrial. Pero dentro de los industriales, se pueden encontrar negocios competitivamente ventajosos con un tremendo control de su propio destino», argumenta VanCronkhite.

Señala además que los valores industriales del índice Russell Mid Cap Value han rendido un 116% en los últimos cinco años. En cambio, los bancos de ese índice solo subieron un 20% en el mismo periodo. Un rendimiento similar puede observarse en el índice de referencia de pequeña capitalización, el Russell 2000 Value, en el que los industriales rindieron un 100%, frente al 19% de los bancos en los cinco años anteriores.

«Está claro que la elección ha merecido la pena. demás, tanto en el periodo de tres años como en el de cinco, nuestro método de selección de acciones ha permitido que nuestros valores superen a los del índice de referencia tanto en el sector bancario como en el industrial en nuestras carteras Allspring Special Small Cap Value y Allspring Special Mid Cap Value», afirma VanCronkhite.

6. James Davolos, gestor de cartera en Horizon Kinetics

El gestor de fondos James Davolos ha aprendido que los inversores no siempre dicen lo que piensan. «Todo el mundo afirma que busca un problema temporal o solucionable en una empresa, y un fuerte descuento como resultado de ello», comenta Davolos a Business Insider.

Sin embargo, cuando se producen estas ventas relámpago, muchos inversores huyen en la otra dirección. Davolos, que ha ayudado a guiar el Kinetics Small Capital Opportunities Fund (KSCOX) a un máximo del 7% en los últimos 15 años, dice que su mejor operación se produjo cuando apostó por el caos.

Corría el año 2014, en pleno brote de ébola en África Occidental. Existía el temor (que resultó ser seis años prematuro) de que el virus se extendiera por todo el mundo. Pero Davolos tenía sus dudas. Observó que el recuento de casos en la ciudad de Nueva York no aumentaba, incluso después de los informes de que un médico de Médicos Sin Fronteras que había estado en Guinea y enfermó del virus había salido de fiesta por la ciudad.

No obstante, ello no impidió que las acciones del conglomerado logístico francés Bollore se desplomaran.

«Uno de sus mayores negocios en aquel momento era la logística portuaria y los activos de transporte en África Occidental, por lo que las acciones se desplomaron con todas estas noticias sobre el ébola en las que se cerraban los puertos y todo eso. Y no era ninguna idea descabellada, pero normalmente estas cosas se contienen y ha habido muchos brotes de este tipo a lo largo de los años», indica Davolos.

El inversor afirma que se encontró con cierto escepticismo cuando propuso la idea, aunque sus compañeros pronto se mostraron de acuerdo con que la amenaza pasaría. Con el tiempo, así fue, y las acciones pronto rebotaron desde sus mínimos.

«Era una empresa que conocíamos bien y me di cuenta de lo que estaba pasando. Y, viendo las dislocaciones del mercado, esa parecía demasiado fácil de dejar pasar», explica Davolos.

Al igual que Davolos se mostró escéptico ante la versión del mercado sobre el ébola, los inversores deberían examinar detenidamente la opinión predominante para asegurarse de que se ajusta a los datos. De lo contrario, es fácil caer víctima del pensamiento de grupo. Como dijo el general George Patton en la Segunda Guerra Mundial: «Si todos piensan igual, es que alguien no piensa».

7. Harley Bassman, socio de Simplify Asset Management

La convexidad (un concepto financiero que se refleja en la relación entre los precios y los rendimientos de los bonos y que muchos inversores no se molestan en comprender) se ha convertido en la columna vertebral de la carrera de cuatro décadas de Harley Bassman en los mercados.

«Si tienes un activo o cualquier cosa que, por el lanzamiento de una moneda igual, podrías ganar un dólar o perder un dólar, la convexidad es de cero», dijo Bassman. «Si puedes ganar dos y perder uno, la convexidad es positiva. Si pierdes tres, y ganas dos: convexidad negativa. Ahora, el juego consiste en decidir cómo fijar el precio de cada uno de esos activos o apuestas para que todo sea justo», añade.

Tras su paso por Merrill Lynch, Credit Suisse y PIMCO, Bassman gestiona ahora ETFs para Simplify Asset Management, incluido el Simplify Interest Rate Hedge ETF (PFIX), que obtiene los mejores resultados y es una cobertura contra tipos de interés más altos a más largo plazo.

El autodenominado Convexity Maven tiene un proceso de inversión muy diferente al típico, como ilustran sus comentarios centrados en la convexidad. Bassman aprovecha las ineficiencias del mercado siendo paciente y aprovechando el valor temporal del dinero y las diferencias en los precios de las opciones.

Las mejores operaciones de Bassman se han dado después de ver las diferencias entre los valores presentes y futuros de los activos, incluido el dólar estadounidense en relación con el yen japonés y los precios de futuros cotizados de los dividendos de Deka-Nachhaltigkeit Aktien Europa. Para ello, identifica opciones futuras a largo plazo mal valoradas debido a una relación anormal entre los tipos de interés de los empréstitos y de los cupones.

«Es un poco complicado, pero hay una relación entre estas tres cosas, y se desajustan», trata de acarar Bassman.

Los bajos tipos de interés hicieron posibles estas operaciones, según el experto, aunque probablemente no vuelvan a bajar pronto, ya que la inflación sigue siendo persistente.

Sin embargo, Bassman dice que aún ve oportunidades en los futuros del petróleo a largo plazo. Los contratos de crudo estadounidense para diciembre de 2028 cotizan por debajo de los 65 dólares, muy por debajo de los precios actuales cercanos a los 80 dólares. Y, a diferencia de muchos en el mercado, Bassman es optimista sobre el petróleo a largo plazo.

James Faris, Laila Maidan, William Edwards, Cristina Gálvez

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