¿Qué es un arancel y cuál fue el primero? Guía para entender la «batalla» de Donald Trump

Desde que Donald Trump volvió a ocupar la Casa Blanca tras su primer mandato en 2016, uno de los protagonistas anunciados por él mismo en su nueva etapa como presidente de EEUU serían los aranceles, una vuelta al proteccionismo y un frente de batalla más dentro del «Make American Great Again«. Desde entonces, la palabra ha copado la actualidad, hasta el culmen de hoy, 2 de abril, fecha que Trump ha bautizado como Liberation Day‘ o Día de la Liberación, en la mayor «ofensiva» arancelaria que afectará a todos los países con vínculos económicos con Washington. ¿Qué es exactamente un arancel, cómo funciona y qué efectos tiene en el país exportador y el importador?

Una fecha que pasará a la historia. Fue a las 22:00 horas (hora peninsular) del 2 de abril cuando el presidente estadounidense compareció en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca para el anuncio oficial, una hora H para inversores, aunque ya había cerrado Wall Street. La tempestad llegó a la mañana siguiente en las bolsas, pero comercialmente no llegará  hasta la medianoche del 5 de abril, cuando entren en vigor la mayoría de los aranceles.

¿Es para tanto? Según medios como The Wall Street Journal The Washington Post la mayoría de economistas y expertos, sí, comenzando por un aumento de la inflación.

Por ahora, como siempre, los mercados descuentan antes y en las últimas semanas ha caído con fuerza el S&P 500, y el índice VIX, que mide la volatilidad, el miedo y la incertidumbre, ha subido 4,6 puntos en la última semana. Sin embargo, aún no se ha notado en el Stoxx Europe 600, el Nikkei o el CSI 300 de China.

El Gobierno republicano no se esconde: «Cualquier país que haya tratado injustamente al pueblo estadounidense debería prepararse para un arancel este miércoles», declaró recientemente Karoline Leavitt, la portavoz de la Casa Blanca, «sin excepciones» y donde las negociaciones serán «secundarias», aunque otros analistas insisten en que es una forma de negociación típica para mostrar fortaleza y presionar a la otra parte, llegándose luego a un acuerdo en un punto medio.

Sin embargo, esperado o no por EEUU, solo México opta por el diálogo, mientras que ChinaCanadá o la Unión Europea, han declarado luchar en esta «guerra», es decir, pagando con la misma moneda e imponiendo aranceles a los productos estadounidenses. De cualquier forma, según un informe del FMI, los aranceles generalizados pueden reducir el PIB mundial hasta un 0,8 % en periodos de tensión comercial.

El regreso de los aranceles: así afectan a tu bolsillo y a la economía mundial

El mundo vuelve a «costumbres» pasadas, propias más de principios del siglo XX. Aunque durante años parecían destinados a desaparecer bajo la bandera del libre comercio, los aranceles hoy vuelven a ser una herramienta esencial en la política económica, un arma supuestamente de protección. Y sí, tú también lo notas o lo notarás, como casi siempre, al final lo pagas tú: en el precio del móvil que compras, en los alimentos importados del súper o en la competitividad de las empresas españolas.

Los aranceles, en su definición más sencilla, son impuestos que se aplican sobre productos que entran (o salen) de un país. Su propósito no es solo recaudar, sino sobre todo proteger a la industria nacional encareciendo los productos extranjeros. Pero, ¿hasta qué punto funcionan? ¿Qué consecuencias tienen para los consumidores y empresas? Y, sobre todo, ¿por qué han vuelto con tanta fuerza en los últimos años?

Un arancel al final no es más que un tributo que grava las importaciones (y en menor medida las exportaciones) de productos. Cuando un país impone un arancel, lo que busca es encarecer artificialmente los productos extranjeros para que los nacionales resulten más competitivos. Por ejemplo, si España impone un arancel del 10 % al acero chino, ese sobrecoste se traslada al precio final, lo que beneficia a la industria nacional, pero encarece el producto para el consumidor.

Además de los aranceles tradicionales, existen también barreras no arancelarias: trabas técnicas, legales o administrativas que dificultan las importaciones sin necesidad de subir impuestos.

Qué tipos de aranceles hay: no todos funcionan igual

Dependiendo de cómo se apliquen, los aranceles pueden clasificarse en:

  • Ad valorem: porcentaje sobre el valor del producto (por ejemplo, 5 % sobre una televisión).
  • Específicos: cantidad fija por unidad (como 3 euros por kilo de café).
  • Compuestos: combinación de los anteriores.
  • Arancel cero: se aplica cuando hay un tratado de libre comercio. La UE, por ejemplo, mantiene este tipo con muchos países europeos y latinoamericanos.

A corto plazo, los aranceles pueden proteger a la industria nacional, reducen las importaciones y pueden mejorar la balanza comercial. Pero no todo son ventajas, ya que conlleva precios más altos para el consumidor. Ese producto barato de Asia ya no lo es tanto si se le aplica un arancel, aparte de una menor variedad al restringirse las importaciones (la oferta se reduce), y menos incentivos para innovar, ya que las empresas nacionales, sin competencia, pueden «relajarse» y, por tanto, volverse ineficientes.

¿Qué son los códigos arancelarios y para qué sirven?

Cada mercancía internacional está clasificada con un código numérico único, conocido como código arancelario. Este permite identificar el producto, determinar el arancel aplicable y aplicar medidas sanitarias o técnicas adicionales.

La clasificación se basa en un sistema armonizado global (el SA HS en inglés) que utilizan todos los países para evitar confusiones y facilitar el comercio.

Desde su entrada en la UE en 1986, España aplica una política común de aranceles, regulada por la Comisión Europea. El sistema TARIC (Tarifa Integrada Comunitaria) determina los aranceles para cada producto, país de origen y destino, e incluye nomenclatura combinada (códigos que identifican el tipo de producto); derechos arancelarios; y medidas comerciales como cuotas, restricciones y ayudas. Así, si quieres importar zapatos de Vietnam, debes consultar en TARIC el código correspondiente, ver si existe algún arancel y calcular el coste total.

La guerra comercial entre EEUU y China: solo un capítulo más

Que afecte ahora a medio mundo no significa que EEUU estaba al margen de esta política arancelaria. En los últimos años, hemos vivido una auténtica guerra comercial entre EEUU y China: en 2016, el arancel medio en el país del tío Sam era del 1,5 %, pero con las medidas de Donald Trumppasó al 6,5 %, niveles no vistos desde los años 70. China respondió con aranceles similares, afectando especialmente a productos agrícolas y tecnológicos. La historia se repite pero con más virulencia, con un panorama geopolítico y económico muy diferente.

En España, esta escalada arancelaria ha tenido su impacto, por ejemplo, en la exportación de aceite de oliva, vino, lácteos o aceitunas, que han sufrido restricciones en el mercado estadounidense.

La historia económica es una historia de aranceles

El arancel es casi tan viejo como la historia, al menos desde que hay comercio. El primer arancel documentado históricamente se estableció en Palmira (Siria) alrededor del año 137 d.C., cuando esta ciudad formaba parte del Imperio Romano. Palmira funcionaba como un importante centro comercial entre Oriente y el Mediterráneo, y aplicaba tarifas a los comerciantes que transitaban por su territorio.

Sin embargo, los orígenes conceptuales de los aranceles se remontan a prácticas aún más antiguas: en la Antigua Mesopotamia (II milenio a.C.) se registran peajes y derechos de paso en rutas comerciales, considerados precursores de los aranceles modernos; y en la Antigua Grecia (siglo IV a.C.) Atenas imponía gravámenes del 2% sobre el grano que ingresaba por el puerto del Pireo, con fines fiscales y de control comercial. Nada nuevo bajo el sol.

El resto es historia y se repite una y otra vez: en la Edad Media los señores feudales aplicaban pontazgos y barcajes (peajes por cruzar puentes o ríos); en la Edad Moderna las potencias como España e Inglaterra usaron aranceles para proteger industrias locales y financiar guerras; y en el siglo XX el arancel Smoot-Hawley (1930) en EEUU exacerbó la Gran Depresión, demostrando su impacto macroeconómico y con el miedo de muchos a que se repita esa historia casi 100 años después.

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